miércoles, 28 de diciembre de 2011

La historia de los vinos de Alella es la historia de los vinos de Cataluña.


Desde los primeros contactos con los romanos, que importaban sus vinos hasta llevarlos a la capital del imperio, hasta que la terrible plaga de filoxera invade Francia, los viticultores del área de Alella han cuidado de unas cepas que van, desde la Costa hasta la cordillera Costero Catalana.

Alella se encuentra muy cerca de la capital barcelonesa por lo que, en un principio, sus vinos podrían haber sido absorbidos por otras denominaciones próximas. Sin embargo, en 1989, Alella obtiene la Denominación de Origen, siendo la más pequeña de España en extensión.


La producción de vinos de Alella es exigua comparada con los gigantes del Penedés, Priorato y otros vinos catalanes (sin contar los cavas y espumosos). A pesar de ello, estos vinos cada vez gozan de una mayor reputación en las mejores mesas y es un placer disponer de ellos en aperitivos en los que nos podamos encontrar con el, también desconocido, maricsco catalán, con la gamba bermeja como su mayor exponente. Los vinos de Alella maridan muy bien en aperitivos y comidas como veremos en la sección destinada almaridaje del vino.

Las variedades de Alella


Las principales cepas con las que se elaboran los vinos de Alella son la pansa blanca (xale-lo) y la garnacha blanca (para los vinos blancos). Para los tintos y rosados, los vitucultores de Alella emplean la ull de llebre (tempranillo) y la garnacha.

Destacan los vinos elaborados con pansa blanca, por su textura fresca y su potente aroma afrutado. El 80% de la producción de los vinos de Alella está destinada a vinos blancos.

Con todo, en la zona conviven cosecheros sin acogerse a ninguna D.O. que bien pueden competir con los vinos de esta Denominación de Origen catalana de sobrada tradición.

Esta son las características de estas uvas.

Xarel-lo. Produce vinos poco aromáticos, pero de gran consistencia en boca, con sensaciones amargas.
Garnacha blanca. Es una planta muy productiva y resistente a las enfermedades. Sus vinos son alcohólicos, frescos, con cuerpo y elegantes. Tienen un color amarillo pálido y en nariz presentan aromas florales.
Tempranillo. Es una cepa vigorosa y sensible a las enfermedades. Sus racimos son medianos y compactos. Sus vinos son de excelente calidad. Son vinos equilibrados, alcohólicos, ligeramente ácidos, y de suaves aromas e intenso color rubí. Es un vino muy apto para su envejecimiento en roble.
Garnacha tinta. Este tipo de uvas se encuentran en zonas cálidas y la calidad de sus vinos dependerá de los caracteres climáticos de la zona. Producen excelentes rosados muy afrutados. Los vinos tintos, muy aromáticos y con buena graduación, recuerdan en nariz la frambuesa y ciruelas pasas.
El suelo y el clima de Alella

El subsuelo de esta D.O. es granítico en las zona altas, siendo más arenoso a medida que nos acercamos a la costa.

Este suelo característico, unido a un clima mediterráneo más fresco hacia el Oeste permiten unos vinos equilibrados, muy frutales y limpios de sabor con los que disfrutan nuestros sentidos.

Los vinos de alella

En Alella se producen excelentes vinos de consumo preferente en Barcelona y su área metropolitana.

Vinos blancos. Tanto los blancos secos como los semisecos presentan una transparencia y brillo muy interesante. Muy frutales, resultan ideales como aperitivo.
Vinos Rosados. Alegres, bien afinados y de color cristalino. Los vinos rosados de Alella gozan de un prestigio cada vez mayor
Vinos tintos. Los tintos de Alella son más escasos de producción se encuentran muy bien estructurados y presentan el equilibrio adecuado.
El maridaje de los vinos de Alella

Los vinos de Alella son fundamentalmente vinos blancos, por lo que resultan ideales para abrir una buena comida. Al servir los apertivos más ligeros descorcharemos una botella de blanco y nos surtiremos de croquetas, quesos suaves, marisquito del Maresme y fritos de pescado.


Luego podemos dar cuenta de una buena "casoleta del Maresme", con su rape, su pescado de roca, su chorro de vino blanco de Alella y todo el tiempo para hacerse resulta un placer para los paladares que aman la comida de siempre, la que elaboran los marineros de la zona desde tiempos inmemoriales.

Las setas son otros de los placeres gastronómicos de la zona. Numerosos restaurantes de esta zona compiten por ofrecer la mejor cocina micológica del país.

La cocina de Alella es cocina de tierra y mar dada la privilegiada situación de esta zona de Catalauña de tanta tradición gastronómica.

No podemos dejar Alella sin mencionar las reconocidas "fresas del Maresme". Esas fresas pequeñas que no tiene igual en ninguna otra zona de España. Ese sabor a golosina natural resulta inolvidable, por eso es nuestra propuesta para el postre.

Las mejores añadas de los vinos de Alella

Según el Consejo Superior de las Denominaciones de Origen las mejores añadas de los vinos de Alella son las siguientes: 1991, 1993, 1997, 1998, 2000, 2001, 2002, 2005. Estas cosechas han sido calificadas como "excelentes". El resto de añadas ha sido calificadas como "muy buenas" excepto la del año 1992 que obtiene la calificación de "buena".

Localidades del vino de Alella

Una de las características más peculiares de esta zona vitivinícola, es se existencia en plena área metropolitana de Barcelona. Son muchas las localidades de la comarca de Alella que contribuyen a la producción de una amplia gama de vinos.

Tiana. Esta localidad, se encuentra a 12 km de Barcelona, y es por esta cercanía a la ciudad, por lo que se la conoce como la viña urbana. Podemos encontrar aquí numerosas bodegas dedicadas a la producción de cava y vino. Saliendo del entorno urbano, se puede disfrutar de unas magníficas vistas sobre el Mediterráneo y sobre la comarca del Maresme. En sus calles podemos encontrar numerosos bares y tabernas en los que disfrutar de su gastronomía y de sus excelentes vinos y cavas.
Alella. Se encuentra ubicada en la vertiente meridional de la sierra, mirando al mar, en cuyas laderas, los viñedos gozan del sol. En la zona centro, merece especial atención la iglesia de Sant Feliu, en cuyo interior se conserva un dibujo de Cristo realizado por Dalí. Ya a las afueras del núcleo urbano, se encuentra la sede de su Consejo Regulador, en la masía de Can Magarola, en la que puede visitarse un museo del vino, que conserva numerosos elementos vinculados a la tradición vinícola de la región. En las fiestas de la vendimia, se puede disfrutar de la gastronomía y vinos de Alella, en cualquiera de los muchos restaurantes y bares que poblan sus calles.
Mataró. Aquí podemos encontrar numerosas edificaciones de estilo modernista, construidas por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch y por Antoni Gaudí. Mención especial merece el Parc Natural de Montnegre-Corredor, en el que podemos gozar de extraordinarios bosques de encinas, alcornoques y robles.
Arenys de Mar. Lo más destacado de esta localidad es su activo puerto en el que se encuentran atractivos restaurantes, donde poder disfrutar del pescado que desembarca a diario, acompañado de un buen vino de la zona.
Canet de Mar. Es la localidad que concentra mayor cantidad de patrimonio arquitectónico modernista. También cuenta con numerosos bares, tabernas y restauranes en los que degustar un excelente pescado.
Muy importante

Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.

En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.

Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.

Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.

Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.

Queso de Cabrales


El queso de Cabrales. El legado de los pastores.

El queso de Cabrales debe su nombre a esta localidad asturiana al pie de los Picos de Europa.

Las localidades donde se elabora este exquisito queso son:

Arangos, Bulnes, La Molina, Canales, Asiego, Berodia, Arenas, Carreña, Camarmeña, La Salce, Escobar y la propia Cabrales.

Tradición e historia del queso de Cabrales.

El aislamiento de esta zona de monte alto llevó a los pastores a elaborar sus quesos según su propia forma de proceder, muy distinta del resto de la elaboración de los quesos del país. Así, los pastores elaboraban sus quesos con leche de vaca durante todo el año y de cabra y oveja durante la primavera y el verano.


La profusión de cuevas húmedas de la zona les hacía envejecer en medio del hongo penicilium de manera natural, hasta convertirse en un queso azul poderoso y franco.

A pesar del aislamiento de la zona, ya en el S. XVIII se tiene constancia de esta exquisitez de queso asturiano.

En la actualidad los procesos de elaboración han variado poco, realizándose el queso de la forma tradicional. Pocas cosas han cambiado desde que los pastores dedicaban parte de su tiempo a la elaboración y la curación del queso de Cabrales.

Recientemente se ha prohibido envolver los quesos con hojas de piágano, como se hacía siempre, debido a la probabilidad de que estas vayan acompañadas por microorganismos indeseables.

La elaboración del queso de Cabrales.

El queso de Cabrales es un queso franco, más punzante cuando se elabora con leche de cabra u oveja que cuando se hace a base de leche de vaca.

Para su elaboración se emplea leche cruda de vaca, cabra u oveja como decimos. El cuajo que se emplea es natural o en polvo, en el primer caso se extrae del estómago del cabrito.

A temperatura controlada entorno a los 23 grados se coagula en unas 3 horas. Luego del desuero se envasa en cilindros que se van volteando para conseguir un perfecto prensado.

En cuanto a la salazón, ésta tiene lugar a los tres días de depositar la pasta del queso en los moldes cilíndricos. Estos quesos no son sumergidos en salmuera sino que se le añade sal a la corteza, con la que está en contacto menos de un día.

Tras un proceso de maduración que puede durar 2 a 5 meses (dependiendo del tamaño). El queso de Cabrales está listo para ser consumido.

A diferencia de otros quesos azules, el Cabrales no lleva penicilium añadido ya que se encuentra en abundancia en las húmedas cuevas donde madura.

Además del queso, en Cabrales se elaboran cremas a base de pasta de este queso.

Características del queso de Cabrales.

El queso de Cabrales es uno de los denominados quesos de pasta azul. Su corteza es parduzca. En la actualidad va envuelto en hojas falsas de piágano.

Es un queso mediano, sin que haya medidas estandarizadas para su elaboración. De hecho, en los mercadillos y tiendas de la zona se pueden observar quesos de todos los tamaños.

En cuanto a su sabor y aroma, es un queso potente sobretodo cuando se ha elaborado con leche de cabra u oveja. De intenso aroma, en boca se muestra muy persistente. Por esta razón se recomienda apagar sus bríos con un buen vino de crianza, en lugar de un blanco o un clarete como otros quesos de menor buqué

Asturias, el paraíso de los quesos.

Definitivamente, Asturias es el paraíso del queso. Lo tiene todo para serlo… Buenos prados, buenas razas de vaca, cabra y oveja, un saber hacer tradicional y una conciencia clara de que el queso debe ser tradicional pero aprovechando los medios técnicos actuales, capaces de garantizar la más esmerada elaboración de quesos de calidad, como los que se hacen por estas tierras.

Bien es verdad que muchos de estos quesos son de un consumo muy localizado. Por ello, nada mejor que hacer una ruta de los quesos asturianos descubriendo, pueblo a pueblo, las peculiaridades de sus quesos auténticos, de sus quesos de verdad.